La casa JA! es una secuencia de situaciones. Una sucesión de espacios medidos y de rincones que comparten el objetivo de generar espacios donde disfrutar y compartir. Una vivienda compacta, refrescante y disfrutona.
Desde que se accede a la parcela se percibe la secuencia de jardín-casa-jardín. En el jardín delantero, mientras crecen los árboles de hoja caduca, es el porche de acceso el que protege climáticamente la vivienda, genera sombra para el verano absorbiendo el calor en su volumen para evacuarlo y evitar que el golpe de calor llegue al interior. En invierno, las hojas caerán y permitirán disfrutar de una comida al sol y que la radiación caldee la casa.
Lo principal, lo central: es el salón; El salón participa de prácticamente todo lo que sucede en la casa. Esta pieza es pasante, comunica el jardín delantero (de acceso y de invierno) con el jardín trasero (de estancia y de verano). Se trata de un espacio polivalente que es atravesado tanto visual como físicamente. Un espacio capaz de albergar muchas actividades cotidianas así como extraordinarias, desde una comida de navidad hasta tramo de etapa para los pequeños ciclistas de la casa o una pista de bádminton en los días de lluvia.
El salón está flanqueado por dos muros equipados. Al este, el ladrillo entra al interior y configura un muro donde se alojan los armarios, estanterías y parte del baño atomizado. Permite además el paso a la banda de dormitorios. Enfrente, el muro permite la relación con la banda oeste.
La banda de dormitorios, se articula mediante un pasillo que se prolonga en dos de los dormitorios de fachada a fachada, oponiendo dos puertas que permiten que el aire discurra barriendo los pies de las camas de los tres dormitorios. Las mosquiteras se encargan de asegurar la noche mientras que las contraventanas de lamas garantizan su funcionamiento sombreado en la siesta.
La banda de dormitorios, se articula mediante un pasillo que se prolonga en dos de los dormitorios de fachada a fachada, oponiendo dos puertas que permiten que el aire discurra barriendo los pies de las camas de los tres dormitorios. Las mosquiteras se encargan de asegurar la noche mientras que las contraventanas de lamas garantizan su funcionamiento sombreado en la siesta.




Materialidad
Y es que el ladrillo se convierte en un recurso expresivo que junto con las contraventanas de color añil y la volumetría reconectan la vivienda con la vivienda popular manchega. La casa JA! utiliza pues únicamente la paleta tradicional de materiales y recursos, matizándola pero esforzándose en no ampliarla. Las ventilaciones, la imagen más reconocible de la casa -pues es casi lo único que asoma a la calle- recupera el tradicional “suspirón” de ventilación a poniente. El ladrillo también se convierten en rejillas de ventilación para la cámara sanitaria. Se utiliza para resolver el alfeizar de todas las ventanas colocándolos a tizón con vuelo y haciéndoles una acanaladura a modo de goterón. Los umbrales se resuelven mediante sardineles que enfatizan el tránsito entre espacios. De esta misma forma se ocultan algunas cajas de persiana, con un sardinel largo al exterior. La puerta principal se abre a mediodía. Grandes paños de fachada blancos. Y el color añil, tan característico de los zócalos manchegos, se lleva a las contraventanas.
“No la toques ya más, que así es la rosa”. La arquitectura popular manchega es como es. Quererla “mejorar” añadiéndole aleros, impostas, jambas, balcones, rodapiés…, es vestirla de máscara , ridiculizarla, descomponerla.
Arquitectura popular manchega
Miguel Fisac
Estrategia climática
Y es que todas estas sencillas tácticas climáticas componen una estrategia completa de relación con el ambiente. Todas ellas son de fácil entendimiento para sus usuarios. Y están basadas en principios a los que todos estamos acostumbrados por lo que sólo vienen a optimizar la gran cantidad de conocimiento previo de la arquitectura popular sobre el que esta vivienda se asienta. Desde la volumetría compacta, de forma rotunda y popular, que alberga todos los usos, integrando los porches y el garaje en una sola pieza. La posición de los usos, dormitorios a levante, el porche protector a mediodía, el garaje amortiguador del riguroso poniente del verano y las zonas de disfrute en verano a norte. Términos como “hacer corriente”, acciones como dejar la casa casi en penumbra durante los días de verano o introducir la humedad como regulador térmico se potencian para minimizar el uso de energía que, por otro lado, es inevitable en un clima tan extremo como el de La Mancha albaceteña.
Como puede apreciarse en el sistema implementado en el salón, la geometría - un volumen relativamente alto y a un agua - permite que, en los días de verano, el aire caliente ascienda y se acumule en la parte más alta hasta que alcance una temperatura determinada donde una sonda activa unos ventiladores que evacúan ese exceso de calor para que sea renovado por un aire más fresco.
En el jardín delantero, mientras crecen los árboles de hoja caduca, es el porche de acceso el que protege climáticamente la vivienda. En invierno, las hojas caerán y permitirán disfrutar de una comida al sol y que la radiación caldee la casa.
Al fondo, prácticamente la mitad de la parcela se convierte en un pradera con piscina, protegida de la calle. Esta cara noreste más fría y húmeda - por la piscina - introduce la humedad necesaria para generar una corriente de aire y una sensación de frescor en las noches de verano.
La banda oeste se destina al garaje - que forma parte de la volumetría general -, al aseo exterior y al porche trasero, el de verano.
El resultado es una vivienda donde pasar buenos ratos, juntar a toda la familia; Donde sus moradores más pequeños juegan al bádminton en el salón, el cúal también cruzan en bicicleta en un circuito indoor-outdoor. O incluso montan una gran cama elástica en el garaje. Un lugar donde disfrutar y compartir.